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El proceso de anodizado se basa, esencialmente , en la capa de óxido que
el aluminio tiene a formar sobre la superficie del perfil formando una
capa compacta, continua e inerte que aumenta espontáneamente por la acción
del oxígeno del aire hasta alcanzar un cierto espesor y de esta manera
protege el metal del contacto con el exterior.
Para la formación de esta capa anódica, se coloca el
aluminio en el ánodo dentro de un electrolito, y al hacer pasar una corriente
eléctrica por éste se produce oxígeno naciente, que al oxidar el aluminio,
forman la capa de óxido que antes comentábamos. Esta capa protectora contiene
poros que se forman durante el proceso y que deben anularse mediante el
sellado. Asimismo, y según el electrolito empleado se obtienen diferentes
capas de protección.
Posteriormente se lleva a cabo el sellado que consiste
en introducir las piezas, previamente anodizadas, en agua desmineralizada
en ebullición o vapor de agua a 100ºC. Esta hidratación da a la capa de
óxido un volumen mayor, produciéndose por este efecto el cierre hermético
de todos los poros.
Alumsa utiliza exclusivamente el sistema de coloración
electrolítica que garantiza la mejor resistencia a la acción de la luz.
En la coloración electrolítica el colorante penetra
hasta el fondo del poro, gracias al campo eléctrico aplicado, lo que garantiza
una óptima resistencia.
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