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Mantenimiento
1.- Aluminio anodizado
Para el aluminio colocado en interiores,
es suficiente mantener limpias las superficies, frotando
periódicamente con un paño limpio. Si tuvieran suciedad
de tiempo, limpiar con agua jabonosa y aclarar con agua
fría abundante, secando con un paño suave, las superficies
aclaradas. Para la limpieza de carpinterías y revestimientos
de fachada se pueden utilizar productos sintéticos NEUTROS,
aplicándolos con una brocha suave, gamuza o esponja, y
aclarando a continuación con agua limpia abundante. Las
superficies así limpias, podrán lustrarse con una débil
capa de vaselina o lanolina siempre muy diluidas a fin
de evitar un excesivo adherimiento del polvo. Debe evitarse
TOTALMENTE, la utilización de productos BASICOS o ACIDOS,
así como abrasivos gruesos, como arena,
viruta de hierro, cepillos metálicos,
etc.
2.- Aluminio lacado
Limpiar periódicamente el aluminio lacado.
La frecuencia estará en función de la atmósfera en la
que se encuentre la construcción aunque, en cualquier
caso, se debería hacer por lo menos una vez al año. La
limpieza se debe efectuar utilizando una disolución al
5%, en agua clara, de un detergente o jabón neutro y empleando
una esponja, trapo de cuero o paño húmedo, evitando la
presencia de cualquier elemento que pueda rayar el acabado
(arena en el agua, polvo, etc.). Asegurarse de que la
superficie lacada esté totalmente fría (máximo 20 grados
centígrados) y no expuesta directamente al sol. Asimismo
el detergente debe estar frio (máximo 20 grados centígrados).
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